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Como muchos otros mercados, la
gestión del Mercado Ntra. Sra. de Africa hasta 1995 correspondía a su respectivo
ayuntamiento, en nuestro caso al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Ahora
bien, ¿que posibilidades tenía un ente público de lograr la supervivencia de los
comercios instalados en dicho mercado habida cuenta del brutal incremento de la
competencia?. Pues muy pocas, a tenor de lo sucedido
con los otros mercados del municipio que hace años pasaron a mejor vida.
De hecho en 1995 la situación llegó a su punto crítico. El
35% de los locales del Mercado estaban cerrados y de las dos plantas
comerciales, la peor situada , la planta baja, estaba en trace de cierre
completo. Las causas de esta deriva en nuestro caso y en el de otros muchos
mercados nacionales estribaba en estos factores:
 | la lentitud administrativa en general; dado que un ayuntamiento se
caracteriza por un proceso lento de gestión por el puro tramite que conlleva
la ejecución cualquier tipo de decisión. |
 | carecer de política comercial alguna; dado que no entra dentro de sus
competencias. Esto supone una nulas líneas de promoción,
desarrollo, planes de gestión, comercialización de locales.... Este factor se
acrecienta con el elevado número de concejales que se hacen cargo de este área municipal en relativamente pocos años, lo que impide desarrollar una política
en una dirección determinada y por tanto, recoger frutos, tarde o temprano. |
 | ausencia de personal profesional dedicado en exclusiva a la gestión.
Aunque el mercado contaba con una extensa plantillas de funcionarios, sus
tareas eran burocráticas o administrativas. Existía por tanto un significativo
nivel de inseguridad dentro del recinto, malas condiciones de limpieza, y a la
mala imagen se sumaba el pésimo aspecto de tanto local en situación de
abandono. |
La situación cambia en julio de 1995, fecha en la cual se
llega mediante concesión administrativa a un sistema de gestión basado en
criterios empresariales que permiten adoptar fórmulas de gestión competitivas,
que se resumen en los siguientes puntos:
- se mejoran servicios básicos como la seguridad (antes inexistente) y la limpieza,
- se facilitan
horarios más amplios, incluyendo la apertura de los domingos
- se introducen nuevos comercios - sobre todo el
supermercado en parte de la planta baja, que por cierto, no comercializa
producto fresco- , y se pasa a una ocupación del 66% al 100% de los locales
- se inaugura el centro comercial anexo,
añadiendo más atractivo al Conjunto, incluyendo en su oferta moda y
confección, complementos, servicios, cafeterías...
- se reforma los kioskos de la Rambla Azul y los puestos de flores del patio
central del Mercado,
- se abre al público un parking gratuito para clientes, con 150 plazas
- se empiezan a realizar todo tipo de campañas publicitarias; sorteos,
regalos... , incluso publicidad en televisión.
- se organiza las asociaciones de mercados de la provincia aglutinándolas en
una Federación
- se establece un Plan Estratégico de Desarrollo negociado con las
administraciones públicas que abre una línea de subvenciones destinadas no
sólo a nuestro Conjunto Comercial, sino a potenciar la actividad
comercial de nuestro entorno urbano.
Estos
cambios han supuesto el inicio de una revolución que lentamente ha llevado al
Mercado a una nueva cota de prosperidad reconocida por todos.
Sin embargo todavía queda mucho por hacer, tal como se
detalla en nuestro enlace de PROYECTOS y que recoge básicamente nuestro
denominado Plan Estratégico de Desarrollo del Conjunto Comercial Ntra. Sra. de
Africa.
Por otro lado la gestión municipal sigue ofreciendo
importantes inconvenientes pendientes de una resolución política, que aunque
prometida, sigue pasando el tiempo sin hallar solución real:
 | para la minoración de un canon por la concesión que supone una doble
imposición para el pequeño comercio establecido en el Conjunto, máxime cuando
anteriormente el Ayuntamiento generaba un déficit de 100 millones anuales de
las antiguas pesetas cuando se ocupaba de la gestión del Mercado. |
 | para que el periodo concesional tenga una duración más larga; en la
actualidad es de 5 años, cuando en todos los mercados que hemos
contactado hasta la fecha el plazo es de 50 o más años. Un plazo corto
prácticamente impide realizar inversiones significativas que impliquen un
endeudamiento a medio plazo. |

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